Eleriel y Alaniel - Edición Cumpleaños (28mm)



 



Un excepcional portaestandarte, una gran bandera o un marcador de objetivo para sus juegos.

Disponibilidad: En stock.
Conversión de moneda




Detalles

Escala 28mm
Altura total: 11 cm
Se adapta en una base de 20x20mm
Metal blanco y bandera de resina

Notas

Con Asharah Heroina y el Musico Moloss y Minion,
Forman un Grupo de Mando fuera del ordinario.
Además, no falta la Edición Limitada 54mm de Eleriel y Alaniel.


Antecedentes

"¡¿Cuántas centenas de personas inocentes ha masacrado sólo para hacer de nosotros sus esclavos?!" " Lo sé ..."

No era la primera vez que las gemelas tenían esa conversación. De hecho, era un tema que siempre volvía, como si fuera imposible llegar a una conclusión. Hablaban en voz baja, como hundidas en un sueño desvelado.

La tienda reservada para ellas estaba invadida por ricos efluvios de un perfume embriagador. Cortinas suntuosas y tapicerías adornadas con hilos de oro y joyas componían un laberinto de telas imposible de identificar. Las llamas de los candelabros de bronce bailaban en miles de astillas ondeando sobre los metales preciosos de los muebles, estatuas, y joyas pesadas que adornaban los cuerpos desnudos de las dos jóvenes Elfos.

En medio de una multitud de obras maestras de todo tipo y de todo origen, las dos hermanas presidían sobre grandes cojines de seda y terciopelo, acostadas, lánguidas, la mirada pérdida en el vacío. Alaniel y Eleriel eran tan similares que era imposible diferenciarlas salvo por las joyas que llevaban.
Una de ellas había puesto su cabeza sobre el pecho de su hermana que jugaba descuidadamente en su pelo.

Su belleza lánguida eclipsaba todas las maravillas reunidas en la tienda.

"Todos esos muertos...", respondió la primera.
Asharah, su señora había hecho más que eso para lograr por fin su captura. Había devastado naciones enteras, derrocado a reyes, e incluso desafiado a dioses. No se puede imaginar esclavizar a las niñas del Rey de los Elfos sin hacer algunos sacrificios.

"Pero recuerde", respondió la otra. "Todos estos pretendientes que nos solicitaban, nada más que unos nobles melosos, cobardes. Ningún de ellos nos amaba de verdad..."

Un pequeña risa iluminó el rostro de la primera. Tendió el brazo hacia el compotero de platino colocado a su lado. Su fina mano agarró una higo violeta.
"Recuerdo sus caras cuando Padre les dió la orden de movilizar a sus ejércitos para luchar contra Asharah ..."
Sus dientes blancas y perfectas comieron a mordiscos la fruta madura.
"... Ella, estaba dispuesta a perderlo todo para nosotras"
"¿Crees que nos ama?" respondió su hermana.
"... La odio."
Ahora era la otra quien sonreía. "¿Apasionadamente?"
"Mira lo que hizo de nosotras ..." Incapaz de encontrar más palabras, prosiguió un momento acariciando el pelo de su hermana. Luego su mano quedó suspendida por un rato mientras se le ocurrió un recuerdo. "Creo que me gusta", susurró ella.
"Eres una zorra."
Su hermana la rechazó en un gesto vivo.
"¿Crees que no te ví muy orgullosa de llevar su bandera en el campo de batalla, puta?"
Las dos hermanas, cara a cara, se miraron un momento sin decir nada. Una de ellas inclinó la cabeza. Su largo pelo caía en cascada alrededor de su rostro de alabastro.
"Creo que me gusta cuando se lanzan hacia nosotras para ayudarnos y caen a nuestros pies ..."
Sin ruido, una lágrima corrió por su mejilla.
Su hermana la tomó en sus brazos.
"Ya sé ..."
Las dos hermanas quedaron en brazos una de la otra, en silencio, durante largos minutos.
"Lo que vivimos es tan ..."
"... ¿Fantástico?"
"Nadie nunca nos ha amado como ella, nadie nunca nos hubiera dado tanto ..."
"Nadie hubiera sabido hacernos realizar lo que realmente somos ..."

Afuera, comenzaron a sonar los tambores. El ejército se estaba preparando para el asalto.
Pronto estarían encabezando la primera línea de su señora. Llevarían su bandera y se dejarían arrastrar por la embriaguez de la batalla.
Era tan bueno.
Todavía abrazadas, empezaron a llorar a lágrima viva.