Eleriel y Alaniel - Versión 54 mm. - Edición Limitada

Eleriel y Alaniel son las esclavas favoritas de Asharah. Estas dos princesas caidas son un magnífico portaestandarte para cualquier ejército maléfico.

Viene con un Certificado de Autenticidad numerado.

¡Pide rápido! ¡Cantidades limitadas a 500 copias!

La versión de 28 mm ya no está disponible pero hemos sacado una nueva Edición Aniversario. La versión de 54 mm está disponible.

Base : De resina, base redonda esculpida.

Tipo de ejército: Eleriel y Alaniel son esclavas. Pueden así integrarse en cualquier tipo de ejército maléfico. Usted puede decidir que en vez de esclavas son personajes religiosos, como Vestales o Musas, cuya tarea es inspirar al resto de la unidad o canalizar el poder de un dios. También pueden ser espíritus de la naturaleza, como las Driades. No la raza para incluirlas en tu ejército favorito. Por ejemplo uno puede fácilmente imaginar una banda de Orcos exhibiendo con orgullo estas dos esclavas como trofeo.

Clase: Puede usted considerarlas como el tipo de combatiente de su elección, según sus necesidades.

Armas: Eleriel y Alaniel tienen armas escondidas en el pelo y sus joyas. Ambas luchan como el equivalente de una figurilla regular del resto de la unidad.

Armadura: Aunque están casi desnudas, pueden sin problema dar a ambas mujeres una armadura similar a las llevadas por el resto de su unidad. La belleza y el poder de seducción que desprenden molestan a sus enemigos y actuan como una especie de armadura mágica. Además, luchan dos contra uno y evitan más golpes.

Las primeras imágenes muestran nuestra escultura digital. Las que tienen la regla y la moneda, como las colocadas entre estas dos, muestran los master. Las tres últimas son los estirados de resina de Eleriel & Alaniel en 54mm. 


"¡¿Cuántas centenas de personas inocentes ha masacrado sólo para hacer de nosotros sus esclavas?!" " Lo sé ..."

No era la primera vez que las gemelas tenían esa conversación. De hecho, era un tema que siempre volvía, como si fuera imposible llegar a una conclusión. Hablaban en voz baja, como hundidas en un sueño desvelado.

La tienda reservada para ellas estaba invadida por ricos efluvios de un perfume embriagador. Cortinas suntuosas y tapicerías adornadas con hilos de oro y joyas componían un laberinto de telas imposible de identificar. Las llamas de los candelabros de bronce bailaban en miles de astillas ondeando sobre los metales preciosos de los muebles, estatuas, y joyas pesadas que adornaban los cuerpos desnudos de las dos jóvenes Elfos.

En medio de una multitud de obras maestras de todo tipo y de todo origen, las dos hermanas presidían sobre grandes cojines de seda y terciopelo, acostadas, lánguidas, la mirada pérdida en el vacío. Alaniel y Eleriel eran tan similares que era imposible diferenciarlas salvo por las joyas que llevaban.
Una de ellas había puesto su cabeza sobre el pecho de su hermana que jugaba descuidadamente en su pelo.

Su belleza lánguida eclipsaba todas las maravillas reunidas en la tienda.

"Todos esos muertos...", respondió la primera.
Asharah, su señora había hecho más que eso para lograr por fin su captura. Había devastado naciones enteras, derrocado a reyes, e incluso desafiado a dioses. No se puede imaginar esclavizar a las niñas del Rey de los Elfos sin hacer algunos sacrificios.

"Pero recuerda", respondió la otra. "Todos estos pretendientes que nos solicitaban, nada más que unos nobles melosos, cobardes. Ningún de ellos nos amaba de verdad..."

Un pequeña risa iluminó el rostro de la primera. Tendió el brazo hacia el compotero de platino colocado a su lado. Su fina mano agarró una higo violeta.
"Recuerdo sus caras cuando Padre les dió la orden de movilizar a sus ejércitos para luchar contra Asharah ..."
Sus dientes blancos y perfectos comieron a mordiscos la fruta madura.
"... Ella, estaba dispuesta a perderlo todo por nosotras"
"¿Crées que nos ama?" respondió su hermana.
"... La odio."
Ahora era la otra quien sonreía. "¿Apasionadamente?"
"Mira lo que hizo de nosotras ..." Incapaz de encontrar más palabras, prosiguió un momento acariciando el pelo de su hermana. Luego su mano quedó suspendida por un rato mientras se le ocurrió un recuerdo. "Creo que me gusta", susurró ella.
"Eres una zorra."
Su hermana la rechazó en un gesto vivo.
"¿Crees que no te ví muy orgullosa de llevar su bandera en el campo de batalla, puta?"
Las dos hermanas, cara a cara, se miraron un momento sin decir nada. Una de ellas inclinó la cabeza. Su largo pelo caía en cascada alrededor de su rostro de alabastro.
"Creo que me gusta cuando se lanzan hacia nosotras para ayudarnos y caen a nuestros pies ..."
Sin ruido, una lágrima corrió por su mejilla.
Su hermana la tomó en sus brazos.
"Ya sé ..."
Las dos hermanas quedaron en brazos una de la otra, en silencio, durante largos minutos.
"Lo que vivimos es tan ..."
"... ¿Fantástico?"
"Nadie nunca nos ha amado como ella, nadie nunca nos hubiera dado tanto ..."
"Nadie hubiera sabido hacernos realizar lo que realmente somos ..."

Afuera, comenzaron a sonar los tambores. El ejército se estaba preparando para el asalto.
Pronto estarían encabezando la primera línea de su señora. Llevarían su bandera y se dejarían arrastrar por la embriaguez de la batalla.
Era tan bueno.
Todavía abrazadas, empezaron a llorar a lágrima viva.





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